Alertan de los riesgos de vivir en un mundo sin Dios*

La Doctora Rocío Figueroa Alvear, responsable de la Sección Mujer del Pontificio Consejo para los Laicos, advirtió sobre  el peligro que representa adoptar nuevas tendencias de pensamiento que llevan al individuo a  vivir una  sociedad sin Dios, con una libertad anárquica y relativismo cultural.

Lo anterior, dijo,  genera hombres y mujeres que experimentan una confusión en la propia identidad, una inseguridad profunda sobre su vocación y destino, un interrogante acuciante sobre el cómo realizarse y ser felices. “Si el ser humano no sabe quién es, pierde también la posibilidad de orientar su destino y su existencia”, sostuvo.

Antes en su ponencia transmitida a más de mil almas provenientes de varios estados del país y de Centroamérica, Europa y Norte América, congregadas en el Centro de Convenciones de esta ciudad, con motivo de los trabajos del centenario de Alianza de Amor Con el Sagrado Corazón de Jesús, la ponente consideró que el problema pastoral del laico se verifica en dos desafíos concretos: 1) El desafío de conocer y vivir la propia identidad como cristiano; y 2) El fiel laico  está inmerso en una cultura que muchas veces prescinde de Dios y que plantea una deconstrucción filosófica poniendo en duda la identidad misma del ser humano y los valores perennes  y estables.

Criticó la adopción de la sociedad de nuevas tendencias de pensamiento  contemporáneo como la del francés Jacques Derridá, quien retoma la filosofías materialistas de Emmanuel Kant y Friedrich Nietzsche, y define la deconstrucción de la filosofía, iniciándose un movimiento cultural que rechaza todos los roles sociales; la religión, la tradición, la educación, la naturaleza humana.

Recordó lo señalado por el Santo Padre Benedicto XVI en su discurso inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en Aparecida, Brasil, en el cual advierte el problema de una sociedad sin Dios: “¿Qué es ésta –realidad-¿? Son –realidad- solo los bienes materiales, los problemas sociales, económicos y políticos ¿Aquí está precisamente el gran error de las tendencias dominantes en el último siglo (…). Falsifican el concepto de realidad con la amputación de la realidad fundante y por esto decisiva, que es Dios. Quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de “realidad” y, en consecuencia, sólo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas.

Expuso que se está entonces no sólo frente a un problema de identidad cristiana sino frente a un problema de fundamento, frente a un problema más amplio. Hay un intento de buscar una revolución cultural global basada en dos pilares: la autonomía individual y por otro lado la acentuación del relativismo cultural sin tomar en cuenta la unidad antropológica.

Al colocar la autonomía como valor primordial, cada quien es libre de decidir por sí mismo en manera absoluta, refirió Figueroa Alvear, y acotó que la libertad ha perdido todo nexo con la verdad, y por ello no tiene ninguna relación con el bien de la persona ni con alguna instancia objetiva.

Rocío Figueroa, quien cuenta con el Doctorado en Cristología Dogmática en la Pontifica Universidad Gregoriana, dictó la conferencia “La dimensión Laical a partir de la experiencia de nuestra Madre Concepción Cabrera de Armida, como lo vivió y como lo viviría hoy”.

Preparó al auditorio con un rico  panorama global: las consecuencias de la deshumanización y  la pérdida de la esperanza por encontrar la felicidad en el futuro, por lo que solo se limita al hombre a vivir el presente, y la conciencia que los laicos deben tomar de éstos  fenómenos sociales y culturales que afectan la identidad del individuo para afrontarlos y llevar al mundo la belleza de la identidad del cristiano que no es otra cosa que la persona de Cristo.

Indicó que el cristiano está inmerso en las realidades temporales y que su propósito debe ser la trasformación de esas realidades “buscar el Reino de Dios tratando las realidades temporales y ordenándolas según Dios”. (Lumen Pentium,39).

Más adelante, destacó que los signos fuertes de identidad cristiana es la profunda vida espiritual que no sólo se refieren a los momentos fuertes de oración, la Sagrada Eucaristía, la meditación de las Sagradas Escrituras, el rezo del Santo Rosario y otras devociones, sino a toda nuestra jornada  y existencia, es una “Vida en el Espíritu”.

Argumentó que, la Vida en el Espíritu es una vida de oración con momentos intensos que se hace misión y evangelización en la vida cotidiana.

Al hacer mención de que muchas veces el Espíritu Santo ha sido olvidado de la Historia y de la Teología, instó a que los cristianos estamos llamados a integrar una cristología del Logos con una Cristología del Espíritu.

Con la Cristología de Logos afirmamos que Jesús es el Hijo de Dios, palabra definitiva del Padre. Con la Cristología del Espíritu, afirmamos que la humanidad de Cristo se ha convertido en paradigmática para todo hombre, y que esta plenitud de vida se comunica para que en todo pueda suceder aquello que ha vivido Jesús de manera única.

La ponente ponderó  Las estaciones del alma, escrita por Conchita de Armida,  que plasma con su vida el  modelo de auténtica vida espiritual de ésta Venerable Sierva de Jesús, quien une su vida espiritual a su vida cotidiana. “En ella no hay escisión entre fe y vida”.

Dijo que en la obra  de Conchita “Las Estaciones del Alma” se  ve con fuerza su alma poética, su vocación mística y su Ser mujer profundamente encarnada en el ritmo de la vida.

Roció Figueroa, realizó un análisis de las “Estaciones del Alma” en donde Conchita hace uso de imágenes, paradojas y símbolos para expresar su relación con Dios, en éste caso son las estaciones, para comprobar que la mística mexicana en su escrito expresa la belleza y el reto de la cotidianidad, de la vida laical, de la vida de todos los días.

Convocó a los laicos a poner las manos en el arado de sus vidas y en las vidas de los demás. A trabajar cada quien en lo que Dios el Señor le ha confiado y aceptar como Conchita la estación que nos toca vivir. “Lo que el mundo necesita son Cristos vivos”, concluyó.